Enseñar a los niños a manejar el dinero no significa hablarles desde pequeños de temas complicados como tasas de interés, créditos o inversiones. Se trata de ayudarlos a desarrollar hábitos sencillos que, con el tiempo, les permitan tomar mejores decisiones financieras.
Aprender a ahorrar, diferenciar entre una necesidad y un deseo, establecer metas y pensar antes de gastar son conocimientos que pueden comenzar a desarrollarse desde la infancia.
Y lo mejor es que no necesitas esperar a que sean adultos para comenzar.
De 3 a 5 años empiezan a conocer el dinero
A esta edad, los niños comienzan a entender que el dinero permite adquirir diferentes productos y servicios. Es un buen momento para introducir conceptos básicos de manera sencilla y divertida.
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Puedes comenzar por:
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Por ejemplo, si tu hijo quiere comprar un juguete, puedes establecer una pequeña meta de ahorro y ayudarlo a guardar dinero hasta alcanzarla.
La enseñanza no está solamente en ahorrar, sino en ayudarles a comprender que alcanzar una meta requiere tiempo y constancia.
De 6 a 9 años aprenden a ahorrar para una meta
Durante esta etapa puedes comenzar a establecer metas de ahorro sencillas.
Supongamos que tu hijo quiere comprar algo que cuesta Q100. En lugar de entregarle todo el dinero inmediatamente, pueden establecer juntos un plan:
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Supongamos que tu hijo quiere comprar algo que cuesta Q100. En lugar de entregarle todo el dinero inmediatamente, pueden establecer juntos un plan:
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También es un buen momento para enseñarle una diferencia fundamental:
¿Lo necesito o lo quiero?
Una necesidad es algo que realmente necesitamos. Un deseo es algo que queremos tener, pero que podemos esperar para comprar.
Aprender esta diferencia desde pequeños puede ayudarles a desarrollar un consumo más consciente.
De 10 a 12 años aprenden a tomar decisiones
A medida que los niños crecen, pueden comenzar a participar en decisiones financieras sencillas.
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Puedes enseñarles a:
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No se trata de impedirles gastar, sino de enseñarles que cada decisión con el dinero tiene una consecuencia.
De 13 a 17 años prepáralos para la vida adulta
Durante la adolescencia, la educación financiera puede comenzar a ser más práctica.
Es una etapa ideal para enseñarles conceptos que utilizarán cuando comiencen a trabajar y administrar sus propios ingresos.
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Una cuenta también puede convertirse en una herramienta de aprendizaje
Una manera de llevar el aprendizaje a la práctica es permitir que los niños y jóvenes tengan un espacio destinado para su ahorro.
La Cuenta Infanto Juvenil puede ser una herramienta para que padres e hijos comiencen a construir juntos el hábito del ahorro.
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Más allá de guardar dinero, la experiencia puede convertirse en una oportunidad para enseñarles:
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✨ Y cada aporte puede convertirse en una pequeña lección financiera.
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